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COVID-19 agrava la lucha contra marea de plásticos que impacta a especies y océanos

En una jornada de limpieza convocada por el colectivo Mingas por el mar en Jaramijó, Manabí, los voluntarios encontraron mascarillas en la playa. Cortesía: Mingas por el Mar

El COVID-19 estaría agravando el problema de los plásticos que llegan a los océanos debido al aumento del uso y la eliminación inadecuada de productos plásticos y residuos, entre ellos las mascarillas, los equipos de protección personal y los envases descartables.

Es una de las conclusiones a las que llega un reciente estudio del Grupo Banco Mundial (GBM). Además, el reciclaje ha disminuido, ya que en muchos países se han suspendido o se han ralentizado bastantes programas debido a cuestiones sanitarias o restricciones relacionadas con la pandemia.

Otro problema que añade el GBM es que con la caída del precio del petróleo, el costo del plástico virgen disminuyó, por lo que su uso ha aumentado en detrimento de la resina reciclada que, si bien es menos contaminante para el medioambiente, es más costosa.

Organizaciones de Ecuador como Mingas por el Mar ya han registrado, a través de sus perfiles en redes sociales, desechos como mascarillas. El 28 de diciembre pasado, ocho voluntarios del colectivo recogieron 36 kilos de basura en las playas de Jaramijó, Manabí.

20 kilos fueron de basura común, 15 kg de botellas de vidrio, 1,5 kg de latas y 0,5 kg de foam. Entre los desechos plásticos había mascarillas. Los tapabocas también han sido hallados en las playas de Santa Elena, Esmeraldas y Guayas.

Además, en ciudades como Guayaquil estos implementos de protección también se los puede encontrar tirados en las calles. Si bien son residuos contaminantes, también son focos de contagio.

Jéssica Noboa, activista, participó en una minga que se realizó el pasado 20 de diciembre en el sector de El Pelado, Playas. La actividad contó con el apoyo del Municipio local, Fuerzas Armadas y voluntarios de diversas organizaciones.

Ella comenta que la gran cantidad de plásticos que llegan a esa zona no la deja de asombrar. “Cada vez son más”, dice. Confirma que las mascarillas y otros implementos de protección se han sumado a los residuos que llegan al lugar.

Según el Municipio de Playas, los cabos de pesca también son un problema, por esta razón ha implementado el proyecto Pesca Circular con el objetivo de reducir o evitar estos desechos a cambio de incentivos hacia el sector pesquero industrial y artesanal.

Además, se organizan limpiezas masivas de cabos en las costas de Playas, Data y Posorja. Estos desechos serán tratados en Guayaquil para su reciclaje.

Cada año, 13 millones de residuos plásticos llegan a los océanos a nivel mundial. América Latina y el Caribe es responsable de 576.000 toneladas y tan solo el 2 % de sus ciudades tiene programas formales de reciclaje, según cifras de las Naciones Unidas.

Ecuador genera cerca de 375 mil toneladas de residuos sólidos urbanos al año, 57% de estos son orgánicos, mientras que el porcentaje restante es material inorgánico, según datos de la organización Alianza Basura Cero Ecuador.

El 96 % de esta basura se entierra y solo se recicla el 4 %. De lo enterrado, el 66,5 % es orgánico y el 33,5 % restante corresponde a desechos inorgánicos que pueden ser reciclados en su mayoría, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

“A menudo, los países en desarrollo carecen de sistemas eficaces de gestión de residuos y plantas específicas de recolección y tratamiento de plástico, lo que plantea enormes dificultades para alcanzar el objetivo de reducir la cantidad de este elemento que ingresa a nuestros océanos”, dice David Malpass, presidente del GBM.

Para detener la afluencia de plásticos a los ríos y mares es fundamental mejorar la gestión de los residuos plásticos, que están agravando los problemas causados por la pesca excesiva, las aguas residuales no tratadas, la escorrentía agrícola y la deficiente planificación del desarrollo costero, añade Malpass.

El GBM ha asignado $ 1.000 millones a proyectos en curso sobre gestión de residuos sólidos y otras actividades para prevenir la contaminación por plástico, y tiene en cartera otros proyectos por valor de
$ 2.000 millones en varios continentes del mundo, entre ellos Latinoamérica.

El ente internacional afirma que el esfuerzo en la lucha contra estos plásticos debe ser de todos y por eso insta a los bancos a elaborar instrumentos financieros novedosos dirigidos a proyectos que tengan por objeto proteger los océanos y los millones de medios de subsistencia de poblaciones vulnerables que dependen de ellos.

Las naciones del mundo, entre ellas Ecuador, se propusieron hacia el 2030 reducir considerablemente la generación de desechos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Sin embargo, el país no logra disminuir sus residuos.

La basura que llega a los mares, especialmente el plástico, afecta a las especies marinas que confunden estos residuos con alimento.

En Manabí, Guayas y Santa Elena se han registrado tortugas y aves muertas por ingerir plástico. Este impacto en la fauna marina debe impulsar a los Gobiernos, dice el GBM. (I)

Fuente: eluniverso.com

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